Los que nacimos alrededor de los '60, y crecimos con el "Yesterday" y la llegada del hombre a la luna; los que escuchábamos nuestros discos en un winco estereofónico, nos quedamos atrapados un día con una joven rubia y un muchacho alto que con el color de sus voces se instalaron en nuestras casas y en nuestro corazón.
Yo crecí escuchando a Bárbara y Dick, hemos sido amigos, y me han hecho feliz.
Sus canciones son el camino que los acercó a cada uno de nosotros; en cada nota están sus risas, el amor a sus hijos y a sus amigos, y el profundo cariño y respeto a cada uno de sus admiradores.
Serán recordados por esta generación y las que vendrán, porque su música es incombustible.